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En Junio de 2008, se celebran los 80 años del último congreso feminista que se realizó en Portugal: el 2º Congreso Feminista y de la Educación. Organizado por el Consejo Nacional de las Mujeres Portuguesas, iniciativa que surge de una nueva generación de mujeres de la época e inaugurado por la voz de Elina Guimarães.
Ahora como entonces, la necesidad de desafiar las estructuras patriarcales de la sociedad que aún mantienen las amarras de las mujeres a la situaciones de discriminación y opresión y la importancia de construir un "otro mundo posible" también feminista constituyen la esencia de este impulso de crear un fuerte movimiento que conduzca a la realización de un Congreso Feminista en 2008.
En el inicio del siglo. XX, fue el derecho de voto, el derecho a la educación y al trabajo que movilizaron intelectuales, progresistas y feministas (hombres y mujeres) por los derechos de igualdad entre hombres y mujeres. El medio siglo del régimen fascista fue un retroceso inmenso en ese camino para la igualdad: se retrocedió en términos de educación (mayor retroceso para las mujeres, aunque también haya retrocedido para los hombres), en términos del derecho al trabajo, a la su independencia económica y a los derechos de participación política y ciudadana (igualmente restringidos para los hombres). Algunas organizaciones feministas aún resistieron algunas décadas en el fascismo como fue el caso del Consejo Nacional de las Mujeres Portuguesas y de la AFPP - Asociación Femenina para la Paz, pero el régimen acabaría por prohibir sus actividades, cerrar sus sedes y perseguir sus dirigentes.
El inicio de la década de 1970 marca un avance para las mujeres en lo que se refiere a la educación: es reinstaurada la coeducación y las jóvenes van haciendo [de hecho desde la década anterior] una inversión en la “educación liceal” ( y, más tarde, en la educación media y superior (esta ya después del 25 de Abril) y esta inversión en la educación formal abre puertas a las mujeres en el trabajo en los sectores de los servicios, sobretodo en la enseñanza, enfermería y función pública lo que tiene un enorme significado para la independencia de los segmentos femeninos de la clase media. Sin embargo, sus derechos de ciudadanía continúan significativamente limitados dado que ella sólo puede trabajar con autorización del marido, el marido puede ir a recibir su salario, la familia constituye un reino patriarcal exacerbado, las mujeres no tienen derecho universal de voto, y su participación política sólo es posible si es a favor del régimen.
El 25 de Abril abre puertas a la participación política y ciudadana de las mujeres y tiene un enorme significado en lo que se refiere al derecho al trabajo para las clases trabajadoras "a trabajo igual, salario igual" en el apoyo a las madres trabajadoras con el incremento de guarderías, parvularios y otras medidas de apoyo a la maternidad.
También en la esfera doméstica y familiar, se verifican cambios significativos: la alteración del código Civil significó el fin del jefe de familia, aunque la violencia contra las mujeres en la familia sólo haya entrado en la agenda política en los finales del siglo XX.
En términos de la vida afectiva y sexual, asistimos igualmente a un enorme avance en lo que se refiere a la planificación familiar y a la contracepción, aunque las cuestiones de los derechos sexuales y reproductivos ‹ aborto, educación sexual y orientación sexual) no hubieran avanzado.
El 25 de Abril significó un gran avance de los sectores femeninos de las clases trabajadoras pero la larga represión del feminismo en el fascismo y la ausencia de una conciencia feminista en la izquierda portuguesa significó una gran parálisis en algunas dimensiones de la vida de las mujeres, señaladamente las de la vida familiar, afectiva, sexual y reproductiva.
El inicio del siglo XXI muestra un gran avance en lo que se refiere a la violencia doméstica, con su definición jurídica como crimen público y siete años después una victoria aplastante en el SÍ en el referéndum del aborto abren una nueva etapa en el feminismo portugués.
Así, si la memoria histórica de los feminismos se fue apagando a lo largo de la década de 1950 y el "feminismo" fue considerada expresión "mal-amada", acabando por dejar de formar parte del vocabulario político, incluso en un Portugal democrático, algunas organizaciones pioneras, mujeres protagonistas fueron asegurando el testimonio de llevar adelante los ideales y las causas feministas hasta a los días de hoy.
También la conquista de la paridad en la política fue un avance importante, ya en este siglo, no obstante este avance legislativo sólo podrá tener concretización si se le complementa con la paridad en el marco de la vida privada y profesional.
Una nueva etapa se abre a las mujeres en Portugal con la victoria histórica del SÍ en el referéndum de la interrupción voluntaria del embarazo como una de las dimensiones importantes en la determinación de nuestros destinos como mujeres. Esta victoria del SÍ en el referéndum sobre la despenalización del aborto representó el alcanzar un derecho de ciudadanía hasta entonces vedado a las mujeres: poder decidir sobre su maternidad. El derecho de opción de las mujeres fue la cuestión que más incomodó las fuerzas conservadoras que estuvieron por el NO. Se quebró, de este modo, uno de los reductos de la dominación sobre las mujeres y de ahí que habláramos de un nuevo marco político con mejores condiciones para que se dé expresión y mayor visibilidad a las luchas de las mujeres por sus derechos y por su afirmación social.
Tal vez podamos afirmar que, en términos sociales, el término feminismo dejó de ser una palabra maldita. Sin embargo, aún no le es reconocido el verdadero significado, en su triple dimensión, sea como perspectiva epistemológica (de investigación científica), sea como filosofía (conjunto de ideas y principios de orientación de la visión del mundo y del cotidiano), sea como perspectiva de intervención política y activista. Sin embargo, el número cada vez mayor de mujeres (y hombres) que afirman su feminismo en la ciencia, en la literatura, en el arte, en el trabajo, en la política, en la intervención, muestran que ya no tenemos vergüenza ni miedo de que nos denominemos feministas. Y por si esto fuera poco, con una gran conciencia y humildad que el feminismo es plural.
La realización de este Congreso surge también en un momento en que es necesario colocar en el orden del día que las mujeres aún no alcanzaron los niveles de la igualdad, a pesar de los avances que la sociedad ya realizó. El patriarcado continúa fuertemente enraizado en las estructuras sociales (económicas, políticas, jurídicas, culturales, familiares, sexuales), así como en las representaciones y en las estructuras y disposiciones simbólicas y mentales que proporcionan las condiciones para su continuada reproducción.
Los ejes estructurales de discriminación se sitúan en:
- el acceso al empleo por parte de las jóvenes que son marginadas frente a los jóvenes a pesar de que tengan las mejores medias y más formación;
- la persistencia de las discriminaciones saláriales y también el incumplimiento del precepto legal de trabajo ‘igual, salario igual’;
- el agravamiento de las condiciones de vida de las mujeres de los sectores en mayor desventaja social, más visible a partir de 2002, con un mayor desempleo y mayor pobreza;
- el acceso a cargos de dirección, aunque con un currículo mejor;
- en el acceso a los altos cargos en la política;
- la enorme sobrecarga de trabajo que sobre ellas aún recae, sobre todo en las tareas domesticas y de los cuidados;
- la aplicación de los derechos de maternidad, sobre todo en el caso de las profesiones de las clases trabajadoras y en las de carreras de las clases más eruditas, como las académicas, gestoras empresariales;
- la desigualdad de acceso a los derechos generales por parte de las lesbianas y de la subordinación en relación a la orientación sexual;
- en términos de la socialización, debido a los estereotipos.
UMAR siente como su deber histórico el dinamizar una gran realización que contribuya a la afirmación de los feminismos en la sociedad portuguesa, convocando para tal amplios sectores sociales, culturales, asociativos y políticos. Surgió, así, la idea de la realización de un Congreso Feminista el 26, 27 y 28 de Junio de 2008.
La principal finalidad consiste en:
Dar más visibilidad a las contribuciones y simultáneamente incentivar las mujeres en la sociedad, en la ciencia, en el arte, en la literatura, en la política, en los negocios, en el trabajo, en la vida privada, en la familia.
En esa medida, los objetivos del Congreso son:
- Posibilitar el debate y la expresión de diversas formas de intervención artísticas y comunicacionales, en torno de nuevas áreas que envuelvan el debate y el diálogo inter-multicultural entre una multiplicidad de actoras/es sociales.
- dar visibilidad a los feminismos como una corriente plural de pensamiento y de acción en la sociedad portuguesa, donde la investigación y el activismo feminista encuentren espacios de interacción;
- involucrar diversos sectores sociales, culturales, asociativos y políticos de tal forma que los feminismos se proyecten mas allá de las universidades como una forma de reconfigurar la propia democracia y la participación ciudadana;
- posibilitar el debate y la expresión de diversas formas de intervención artísticas y comunicacionales, en torno a nuevas áreas que incluyan el debate y el diálogo inter-multicultural entre una multiplicidad de actoras/es sociales.
Desde este momento, una vasta Comisión Promotora, de las más variadas áreas de la sociedad portuguesa, se han adherido a esta iniciativa, mostrando como podremos, todas y todos juntas/os, luchar por una sociedad más equilibrada en términos de las relaciones de género en Portugal. |